Os dejo la receta del bizcocho que hice el
otro día. Había un yogurt de avellana solitario por el frigorífico que nadie se
atrevía a meterle mano, nueces y pasas en una bolsa de ni se sabe cuándo. Así
que pensé que mezclándolo todo en un bizcocho estaría más que bueno y así fue. En realidad esta receta la podéis hacer con cualquier tipo de yogurt de sabores que tengáis rondando por casa y que estén a punto de caducarse. Es otra manera fácil de darles una salida para que no acaben en la basura.
INGREDIENTES
- 1 Yogur sabor avellana.
- 1 Medida de yogurt de aceite de oliva.
- 2 Medidas del yogurt de azúcar glasé.
- 3 Medidas del yogurt de harina de trigo.
- 1 Sobre de levadura.
- 3 Huevos M.
- Nueces trituradas.
- Pasas.
- 1 pizca de sal.
- 1 chorrito de licor de bellota o cualquier licor que tengáis por casa (opcional).
- Mantequilla o margarina para engrasar el molde.
PARA DECORAR
- Azúcar glacé.
- Almendras laminadas.
- Cobertura de chocolate (lo que me sobro de las palmeras del otro día).
Los ingredientes han de estar a temperatura ambiente. Ponemos el horno
a temperatura 180º arriba y abajo.
Vamos mezclando los ingredientes poco a poco en el mismo orden en que
aparecen en la receta. El azúcar yo recomiendo que sea de tipo glacé, porque
así se integrara mejor en el bizcocho y no lo notaremos una vez hecho. Y la
harina y la levadura las tamizamos, ya que aportaremos aire a la mezcla y así
nuestro bizcocho saldrá mucho más esponjoso!! A la hora de incorporar los
huevos, los iremos echando de uno en uno a la mezcla anterior, es decir,
echamos un huevo y hasta que no quede totalmente integrado no echaremos el
siguiente. Batimos todo bien con la batidora y por último echamos nuestras
nueces trituradas, las pasas y la pizca de sal, para
que ayude a terminar de realzar el sabor y lo damos unas vueltas con ayuda de
una espátula. Yo eché un chorrito de licor de bellota que tenía por casa, pero
es totalmente opcional.
Por último untar el molde que vayamos a
usar con mantequilla o margarina y si quieres con un poquito de harina para que
no se pegue, lo vertemos todo en el molde y listo! directo al horno. Lo dejas
hornear como unos 40 minutos más o menos, si vemos que se nos quema la parte de
arriba, ponemos un poquito de papel de aluminio por encima. Para saber si está
totalmente hecho por dentro, coge un cuchillo e introdúcelo en el centro del
bizcocho. Si al sacarlo está totalmente limpio, puedes sacarlo del horno, si no
déjalo unos minutitos más. Repite esta operación cuantas veces sea necesario,
pero no lo abras cada dos minutos, porque el bizcocho entonces se bajará.
Lo sacamos del horno, lo dejamos que
temple a temperatura ambiente y luego lo desmoldamos y lo ponemos sobre una
bandeja de rejilla para que se enfríe del todo.
Ahora lo decoramos a nuestro gusto. Yo
elegí echarle primero una fina capa de azúcar glacé, la cobertura de chocolate
que me sobró del otro día (AQUÍ NO SE TIRA NADA) y para finalizar unas
almendras laminadas.
*Se supone que las coberturas hay que echarlas mejor con el bizcocho (o lo que sea) sobre una bandeja o soporte de rejilla para que así el sobrante caiga en lo que hayamos puesto debajo y se pueda volver a usar. Pero en mi casa somos más de echar la mano directamente y dejar la bandeja limpia.
ESTO ERA UNA AUTÉNTICA BOMBA!!! Lo hice un domingo y se suponía
que era para desayunar durante toda la semana ¿adivináis hasta que día duro?
Hasta el lunes!!! Mi hermano se comía las migas antes de cogerse un trozo
porque decía que no quería que se acabara!!! =)
Os animo a que lo hagáis en casa.
Besos!!!





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